Buen Marketing: Spotify
Preguntándome qué producto utilizo como novedoso y no
necesitaba realmente en mi día a día, Spotify me parece un ejemplo de lo que
entiendo por buen Marketing. Como producto,
ofrecen algo que no había, acceso en streaming
al 80% del contenido musical de todo el mundo, de forma inmediata y, lo que
ha sido más determinante, gratis. O al menos sólo a cambio de 30 segundos de
publicidad cada 20 minutos evitables por un módico precio.
Este tipo de plataformas pueden no salir rentables a la
larga y morir de éxito, pues cuantos más usuarios más derechos de autor tienen
que pagar, pero por ello restringen el acceso mediante invitaciones lo cual,
además de minimizar este riesgo, le da una perspectiva social al producto y un
estatus de mayor calidad que otras radios on line.
Es un servicio que se ha vendido sólo y en muy poco tiempo. Además, cada vez podemos disfrutarlo en más plataformas tecnológicas.
Siempre me ha llamado la atención como gran fracaso y,
efectivamente, se pueden encontrar numerosos artículos, videos, y anécdotas sobre
el tema.
Esta tecnología que iba a revolucionar nuestra forma de vida no
cumplió las expectativas ni en lo más mínimo. Su fallo no tiene otra
explicación que un mal marketing.
Desde mi punto de vista, es notable en esto
la influencia del precio, elevado, pero sobre todo al producto en sí, que no
cubre ninguna necesidad real de este tiempo, ni ha conseguido despertar el
deseo de los usuarios. La idea del fin del caminar y conducir no convenció, y
además se percibe como peligroso (los vídeos más populares de este producto son de accidentes)
Hoy en día se ha reorientado al turismo y empresas de seguridad
como alternativa ecológica a otros medios de transporte.
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